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Sebastián Díaz / Director Ejecutivo de Start-Up Chile

Sebastián Díaz quería ser futbolista cuando era niño. Y hasta ahí, no parece una historia muy diferente de cualquier otro, pero para él, este sueño era real: entrenaba en la Universidad Católica y era compañero de futbolistas que hoy sí son profesionales, como Mark González e Iván Vázquez, y a sus trece años ya lo estaban considerando para jugar por el club. El sueño iba en serio, pero sus padres decidieron frenarlo.

“Yo estaba súper convencido de que iba a ser el mejor futbolista del mundo. Y ese convencimiento es clave para cualquier cosa que uno haga en la vida”, reflexiona.

Díaz, hoy Director Ejecutivo de Start-Up Chile, llega a la oficina entre las 7:30 y 8:00 de la mañana, moviéndose en varias reuniones diarias dentro de la organización, con Corfo, con emprendedores, con ministros y en otros países. En el cowork de la organización, ubicado en calle Monjitas, atiende reuniones con unos emprendedores mientras que en la oficina de al lado, otro miembro del equipo recibe a una comisión de ejecutivos de un país asiático. Sale de la oficina, se despide y solicita que lo esperemos un momento; más allá saluda a otro emprendedor, chocan palmas y se golpean el hombro con la otra mano. Desaparece por un pasillo y reaparece conversando con otra persona por una puerta.

“Yo estaba convencido de que sería el mejor futbolista del mundo. Y ese convencimiento es clave para cualquier cosa que uno haga”

“Espérame un segundo”, pide. Chequea un par de cosas más y se sienta. “Ya, ahora sí”, dice. Así es su día a día. Se mueve entre oficinas, entre reuniones, “bien camiseteado” con su polera celeste de la organización. Pero el tiempo que le dedica todas las semanas al fútbol es sagrado e inamovible. “Si me agendan una reunión a las 19:30, la postergo para otro día”, confiesa.

Juega como delantero y también trabaja como tal. Recibe la pelota y trata de marcar al equipo contrario; en Start-Up Chile recibe a embajadores, marcas, emprendedores y debe generar alianzas, convenios y hacer negocios.

“El futbol es pasión. A veces soy el capitán, un líder dentro del equipo, y eso trato de aplicarlo en mi trabajo: ser bien apasionado, transmitir las cosas de manera bien histriónica, posicionar los temas que quiero que se posicionen”, explica.

Pasión y liderazgo que nacieron hace años, en Europa, cuando a sus 16 años fue a visitar a un tío que vivía en Mónaco, donde se quedó tres meses. Sin saber inglés, sin haber viajado antes solo, debió salir totalmente de su zona de confort y atreverse, pues su tío lo motivó a relacionarse con otros jóvenes. Terminó hablando inglés, “obviamente a nivel Tarzán”, dice riendo, y descubrió la importancia de relacionarse.

“La pasión tiene mucho que ver con el fútbol y en cómo manejo mi tiempo en el día a día”

Pero además, fue una etapa que lo marcó: “Me abrió el mundo. Sin ese viaje, no estaría acá. Todas mis habilidades emprendedoras, toda la pasión que transmito a mis proyectos personales nació en esos tres meses”.

Aunque estudió derecho, no era lo suyo. Renunció a la carrera y se fue por cinco años a Estados Unidos. En Colorado, trabajó en centros de esquí, deporte que terminó convirtiéndose en otra de sus pasiones. Al volver a Chile estudió periodismo en la Universidad Finis Terrae y, busquilla como es, creó el canal de TV digital de su universidad que funciona hasta hoy, y entró a Emol TV. Tiempo después y “porque quería más plata”, se cambió a Cadem.

Pero después de trabajar cinco años en centros de esquí, luego en TV y de estar acostumbrado a “hacer y deshacer” a su ritmo, el trabajo tradicional lo agotó. “Se me hacía interminable el día”, recuerda. Duró tres meses y llegó a Start-Up Chile en el año 2014 como encargado de comunicaciones. En ese lugar hizo carrera, hasta llegar a ser su Director Ejecutivo.

Reconoce que es un trabajo muy intenso pero cuya mayor recompensa está en todo lo que lo reconforta. “Me insume mucho tiempo porque el emprendimiento es 24/7. Pero toda esa intensidad se olvida cuando uno llega al cowork y siente la energía del lugar con emprendedores riendo y todos saludándose de abrazos. Lo mejor de todo el tiempo que he estado acá ha sido el sueldo emocional, sentirme como en familia”, detalla.

Lo mejor de los viajes de negocios, dice, es que cuando se conoce el mundo, se expande la mente y con eso “es mucho más fácil relacionarte con distintas personas. Cada vez que viajo con Start-Up Chile estamos conectando distintos puntos que al final ayudan a nuestros emprendedores a moverse en distintas partes del mundo”.

“El emprendimiento es 24/7, pero toda esa intensidad se olvida cuando uno llega al cowork y siente la energía del lugar”

Lo malo, añade, está en que “se trabaja el doble” porque las labores en Chile no paran y debe estar conectado todo el tiempo. Y a un nivel más personal, lamenta haber perdido la “sensibilidad” del viaje, “he ido perdiendo la magia que existe cuando abordas un avión y te vas a otro país”.

Y aunque dice no tener cosas pendientes, un sueño que le gustaría cumplir es vivir un tiempo en Italia. “Tengo nacionalidad italiana y siento un deber moral de al menos vivir un par de años ahí para aprender más de ese país, en una casita en la Toscana o cerca de Milán”.

No tiene claro a qué podría dedicarse, pero sí está seguro que le pondría todo su corazón.

“Pese a que no pude seguir una carrera como futbolista, creo que soy un afortunado por donde estoy parado hoy en día, en una organización top a nivel mundial. Quizás me hubiera gustado hacer las cosas de forma distinta y, en ese sentido, al mirar para adelante y proyectándome con un hijo, creo que lo apoyaría 100% si estuviera comprometido de lleno con algo. La pasión tiene mucho que ver con el fútbol y en cómo manejo mi tiempo en el día a día”.