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Ricardo Real / Gerente general de Aerocardal

El 13 de febrero de 2020, Ricardo Real y su familia aterrizaron en Chile después de pasar un par de semanas en Europa. Viajaron por vacaciones a España e Inglaterra, y allá rápidamente entendieron que estaban viviendo el último viaje familiar en las condiciones acostumbradas, con las reglas del mundo de antes. Lo supieron ante el aumento de casos de Covid-19 en aquel lado del mundo, y por un nuevo paisaje que incluía cada vez más a personas con mascarillas en las calles, cuando el virus todavía no llegaba a nuestro país.

El gerente general de Aerocardal dice que ese viaje fue importante por varias razones: estaba con su esposa y sus tres hijos; se reencontró con viejas amistades que hizo durante los seis años que vivió en España, mientras trabajaba en la aerolínea LAN, y le permitió darse cuenta de algunas cosas que serían importantes para cuando el virus llegara a Chile.

“Siempre he pensado que el tiempo es lo más valioso que tenemos, pero creo que ahora vale mucho más que el oro y esta pandemia se encargó de demostrarlo”

“Nos permitió entender que el mundo estaba cambiando para siempre (…) Y a mí, particularmente, me hizo comprender que la manera de volar también cambiaría”, dice el ejecutivo al frente de esta empresa chilena de vuelos privados, que debió tomar varias medidas y cambiar estrategias para seguir operando.

Durante la cuarentena, Real nunca dejó de ir a la oficina. A diferencia de otros ejecutivos que desde el inicio de la pandemia asumieron un rol virtual y empezaron a trabajar permanentemente desde sus casas y a través de las pantallas, él decidió que los lunes, miércoles y viernes tenían que ser para labores presenciales. Lo que más influyó en esa decisión fue el tiempo, su valor, el espacio que iban a necesitar sus hijos (de 20, 18 y 12 años) y las demandas de una empresa que está en el rubro de las esenciales y que, con una demanda de vuelos ejecutivos que disminuyó, dio paso a los vuelos médicos y traslados para pacientes Covid.   

“(el tiempo) es como un activo: si no lo ocupas bien en un minuto, ya perdiste la oportunidad (…) Eso es lo que nos está enseñando este virus, a valorar cada minuto y aprovecharlo de la mejor forma que podamos”

El concepto del tiempo también cambió. “Siempre he pensado que el tiempo es lo más valioso que tenemos, pero creo que ahora vale mucho más que el oro y esta pandemia se encargó de demostrarlo”, dice Real, mientras trata de definirlo desde el punto de vista de los aviones. “Es como un activo: si no lo ocupas bien en un minuto, ya perdiste la oportunidad. Si tengo un avión con una capacidad de 230 asientos pero se venden 200, la oportunidad de esos 30 ya se fue, se convierte en humo. Y eso es lo que nos está enseñando este virus, a valorar cada minuto y aprovecharlo de la mejor forma que podamos”.

Por eso, una vez que la comuna donde vive salió de cuarentena, lo primero que hizo fue visitar a sus padres.

“(mis padres) son personas mayores (…) esta situación me hace pensar constantemente en que no sé hasta cuándo los tendré y, en lo posible, quiero dedicarles tiempo de calidad”

“Obviamente con todos los cuidados necesarios, porque son personas mayores. Pero era algo que tenía que hacer porque esta situación me hace pensar constantemente en que no sé hasta cuándo los tendré y, en lo posible, quiero dedicarles tiempo de calidad”.

Si tuviera la oportunidad de volver a hacer las cosas de antes, daría prioridad al deporte al aire libre, especialmente al tenis, algo que echa mucho de menos. Salir de la oficina e irse al club para cerrar el día así era parte de su rutina, y de pronto tuvo que dejar de hacerlo.

También le gustaría dedicar más tiempo a los clientes y a los colaboradores de Aerocardal, después de unos meses tan duros, pero cara a cara, sin pantallas de por medio.

“Sólo toca esperar que vuelva el tiempo de calidad, para poder retomar las relaciones cercanas, las conversaciones y todo lo que quedó pendiente”

Sobre todo porque hace un año, en septiembre de 2019, imaginaba y planeaba junto a su equipo cómo sería la celebración de los 30 años de la empresa que cumplieron el lunes de la semana pasada, y nada de lo que tenían en mente se pudo dar.

“Este era un año muy importante para nosotros, en términos de lo que queríamos hacer y desarrollar. Presencialmente no podremos celebrar, sólo toca esperar que vuelva el tiempo de calidad, para poder retomar las relaciones cercanas, las conversaciones y todo lo que quedó pendiente”, reflexiona.