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Mónica Retamal / Fundadora y directora ejecutiva de Fundación Kodea

“He mantenido tiempo para todo lo que me gusta hacer”

El día después del plebiscito, el amplio triunfo del Apruebo tenía a Mónica Retamal, fundadora y directora ejecutiva de Fundación Kodea, muy contenta. “El Apruebo era evidente, pero el método para redactar esta nueva constitución no estaba muy claro y, la verdad, fue impresionante lo que pasó, eso me tiene muy feliz”, reconoce.

Aunque la idea le parece atractiva, ella se desmarca de la posibilidad de ser candidata a constituyente. “Nuestra labor desde Kodea es iluminar la conversación de las personas que participen de este proceso en cuanto a educación y trabajo del futuro, entonces por mi parte es más responsable generar los contenidos. Aunque si tuviera otra vida, lo haría de todas maneras”, dice riendo.

Retamal es empresaria tecnológica desde 1999 y emprendedora social desde 2015. Ella reconoce que le gusta involucrarse en los proyectos que construye y se autodefine como “trabajólica”. “Es difícil que un empresario te diga que no lo es y eso pasa porque hemos sido independientes toda la vida y tenemos un componente en el ADN donde nos cuesta más parar”, explica.

“Me meto en muchas cosas y, al final, viene el problema de cómo suelto todos estos hijos que he ido creando. Finalmente, me doy cuenta de que no puedo estar en todas”

Ahora, para poder organizarse, comenta que se adhirió a Getting Things Done (GTD), método de gestión de actividades que la ha ayudado a organizar su tiempo y abordar todo lo que tiene que hacer con poco estrés. “Soy una persona que tiene mucha actividad, pero todo dentro de un flujo y una priorización del tiempo que tengo controlada”, observa.

Este método también le ha entregado tranquilidad y la ayuda a sentirse plena. “Haber logrado ser consciente con lo que yo quiero hacer, eso me deja tranquila ya que soy una persona que está constantemente preguntándose si me siento bien en el lugar donde estoy. Hoy siento pocas ataduras”, reflexiona.

Pese a lo anterior, GTD no “soluciona el aprender a soltar”, dice. Y es que Retamal reconoce ser “comprometida” con todos los temas en los que se involucra, pero el problema es que “me meto en muchas cosas y, al final, viene el problema de cómo suelto todos estos hijos que he ido creando. Finalmente, me doy cuenta de que no puedo estar en todas”.

“Como nunca, he sentido que estoy haciendo algo importante, no sólo por mí y el equipo, sino para la sociedad, y eso ha sido muy gratificante”.

Aunque ella ya trabajaba un par de días de la semana desde su casa, la pandemia la obligó a radicarse en ciertos espacios de su casa y teletrabajar desde ahí. Según cuenta, este último tiempo ha significado un arduo trabajo porque “las ONG somos instituciones que están donde no llega el Estado, entonces nos hemos sentido interpelados por el contexto y muy demandados, lo que significa una responsabilidad y angustia, porque las ONG en Chile son carentes”. Y es que las grandes demandas que se han producido desde el 18 de octubre del año pasado, han sido por igualdad y dignidad -ambas incrementadas en medio de la pandemia-, “temas que en Kodea estamos trabajando y donde hemos sintonizado con la necesidad del país. Como nunca, he sentido que estoy haciendo algo importante, no sólo por mí y el equipo, sino para la sociedad, y eso ha sido muy gratificante”.

En el lado más personal, observa que la pandemia le ha entregado otros tiempos y reflexiones respecto a su vida. Personalmente, dice, ha sido un momento “muy bueno”, pues ha tenido la posibilidad de estar más tiempo en familia con sus dos hijos y su marido, con quienes se han repartido las labores del hogar. “Pese a que tengo una agenda de trabajo intensa, he mantenido tiempo para todo lo que me gusta hacer”.

Dentro de las actividades que disfruta en su tiempo libre son sus reuniones con un club literario al que pertenece y hacer yoga, espacio que le permite “estar presente en el aquí y ahora, y este año he estado trabajando en aprender a meditar porque me cuesta un montón”, cuenta.

“Tenemos poco tiempo para revertir nuestra relación con la naturaleza y salir del embrollo en el que estamos metidos, pero lamentablemente, cada vez me convenzo más de que nosotros somos el virus de todo esto”.

Asimismo, este tiempo le ha recordado una de sus últimas vacaciones en familia, cuando tuvieron la oportunidad de recorrer ciertos lugares de África. “Fuimos a lugares poco turísticos como Zambia y Botsuana, lo que me permitió una conexión con la naturaleza y el silencio. Ambas cosas me dejaron muy conmovida”, cuenta, agregando que ver la naturaleza y los animales en el estado en que tienen que estar, la hizo reflexionar sobre la trayectoria que ha tomado la humanidad: “tenemos poco tiempo para revertir nuestra relación con la naturaleza y salir del embrollo en el que estamos metidos, pero lamentablemente, cada vez me convenzo más de que nosotros somos el virus de todo esto”.

Con eso en mente y sus ganas constantes de estar creando, estudiar sociología es algo que tiene pendiente y haría si tuviera más tiempo, aunque aclara que sería sólo para divertirse y conocer más de esta disciplina. “Creo que el efecto digital está generando un impacto que no somos capaces de ver y, por lo mismo, me parece súper interesante mirar ese tema desde la perspectiva social y las evoluciones que tendrían las sociedades”, concluye.