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Josefa Monge / Presidenta del directorio de Sistema B Chile

2019 fue un año tranquilo, una “época dorada” para Josefa Monge, presidenta del directorio de Sistema B Chile, pues tenía a sus cinco hijos en el colegio con jornada completa y eso le permitió darse ciertas libertades que antes no podía, como “trabajar de corrido hasta las 16 horas sin ningún problema”. Hoy, está guardando cuarentena con ellos y con su marido, Nicolás Shea, con quien fundó Cumplo, plataforma de financiamiento colaborativo. “Mi horario de trabajo cambió y también mi espacio para trabajar, ahora estoy invadida por los bárbaros”, bromea.

Y es que, luego de tener a su cuarto hijo decidió optar por trabajos que le entregaran ciertas flexibilidades, por lo que con Sistema B podía trabajar algunos días desde su casa. Algo que en medio de la coyuntura se transformó en algo permanente.

“Ha sido una adaptación lenta y dolorosa, pero estamos más tranquilos y más acostumbrados que al principio de la cuarentena”

Ahora, además de ser abogada, mamá, esposa y cantante frustrada -según indica su biografía de Twitter- se ha sumado el rol de “profesora” debido al homeschool de sus hijos. No obstante, “el hecho de que haya una rutina en medio de todo esto, me ha facilitado las cosas. Ha sido una adaptación lenta y dolorosa, pero estamos más tranquilos y más acostumbrados que al principio de la cuarentena”, añade.

De hecho, antes de la pandemia, tenía un sinfín de compromisos relacionados con sus hijos, como las reuniones de apoderados, cumpleaños y fiestas. Como eso hoy no está, se le ha abierto una ventana para hacer otras cosas, como ver Charlas Ted o asistir a Webinars. “No he podido leer tanto como quisiera, dada la gran cantidad de distracciones que tengo, pero eso se compensa con la posibilidad de acceder a la gran oferta de charlas, conversaciones y cursos interesantes”, dice, haciendo hincapié en que considera que en esta etapa de su vida, se las ha ingeniado para hacer todo lo que le gusta y se propone, pues “antes de decir ‘no tengo tiempo’, me examino y pienso en qué cosas lo estoy perdiendo”.

“Creo que es un buen minuto para buscar hogares más sostenibles, ya que estamos todo el día en la casa”

Entiende profundamente la complicada situación por la que atraviesan cientos de chilenos, pero en ese contexto adverso destaca algunas experiencias positivas que se han dado en este período, como los almuerzos en familia, las dinámicas con sus hijos y tener más horas para dedicarle a sus pasatiempos.

Así, cuando no está trabajando, Monge se puede encontrar en el jardín de su casa sacando las malezas de la tierra, una actividad que reconoce la ayuda a matar sus ansiedades. En ese mismo lugar, dedica un espacio al reciclaje a través del vermicompost –compostaje con ayuda de gusanos–, una actividad que puede hacer en familia y, al mismo tiempo, educar a sus hijos respecto a la importancia del tema. “Es una actividad que he disfrutado porque cuando los niños están en el colegio, no están involucrados en el proceso. Creo que es un buen minuto para buscar hogares más sostenibles, ya que estamos todo el día en la casa”, subraya.

“Este tiempo de convivencia forzada hemos ganado mucho en diálogo y comunicación en familia. Ha sido una época de cosas muy bonitas y profundas”

Ese gusto por la tierra viene desde su infancia, cuando vivió en el campo, en la región de La Araucanía, donde pasó sus primeros años de vida y en donde “aprendí a entretenerme con la naturaleza y mi imaginación, que eran mis únicos juguetes. Vivir ahí me regaló una infancia muy feliz y de harto mundo interior”.

Volviendo al presente, dice que escuchar música también ha sido un pasatiempo que ha disfrutado en familia, en medio de la pandemia. “Todos mis hijos tocan algún instrumento, por lo que algunas tardes pasamos haciendo conciertos en el living”, cuenta. Aunque ella no se involucra tanto, pues sus “hijos son las estrellas”, de vez en cuando los apoya cantando algún coro, uno de sus talentos ocultos.

“Este tiempo de convivencia forzada hemos ganado mucho en diálogo y comunicación en familia. Ha sido una época de cosas muy bonitas y profundas. Pero de todas maneras, la alegría y privilegio de estar juntos, se mezcla con la preocupación y tristeza de lo que pasa en el país y el mundo. Hay que tener paciencia, flexibilidad y resiliencia para adaptarse a este tiempo”, reflexiona.

Admite que extraña a sus padres, a quienes no puede ver desde que inició la cuarentena. Pero recuerda su último viaje que realizó, justamente, con sus padres cuando fueron a Barcelona a conocer el origen de su familia en 2019.

“La alegría y privilegio de estar juntos, se mezcla con la preocupación y tristeza de lo que pasa en el país y el mundo. Hay que tener paciencia, flexibilidad y resiliencia para adaptarse a este tiempo”

“Fue un viaje emocionante, donde pudimos recorrer los lugares de mis antepasados, incluso conocer la casa donde había vivido el primero de la familia que llegó a Chile. Pude compartir esa emoción con mis padres y fue algo muy bonito”, rememora.

Pese a la distancia, dice que se ha hecho un espacio para estar en contacto activamente, tanto con sus amigos como con sus padres y así “estar chequeando que los demás estén bien. En medio de este panorama hay que estar más social que nunca”.

Con todo, dice que lo primero que haría una vez que se acabe la cuarentena, será correr a estar con sus padres y luego “ir a recuperar el contacto con la naturaleza, retomar largas caminatas y tal vez, abrazar un árbol”.