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Javiera Contador / Actriz, animadora de TV y humorista.

Javiera Contador, reconocida actriz y animadora de televisión, acaba de llegar de Iquique y todavía destila adrenalina tras haber estado sobre el escenario del clásico festival de verano de esa ciudad, en una faceta que hasta ahora era poco conocida: el stand up comedy. Cerca de 15.000 personas pudieron disfrutar de su show y reírse con ella. A pesar de que está empezando a explorar ese formato, la recibieron muy bien: “Nunca había actuado para un público tan grande, fue mágico”, cuenta.

Hace poco más de un año partió haciendo eventos muy esporádicos en bares nocturnos. Hoy se presenta de cuatro a cinco veces por semana. En paralelo, sigue trabajando en televisión, es locutora de radio, hace teatro, es mamá, y además, es una de las cartas de humor del Festival de Viña 2020 que empezó este domingo 23.

Dicen que la vida da muchas vueltas y Contador lo confirma. La primera vez que un productor le preguntó si le interesaba participar en festivales con su show de stand up dijo que no: “Ni una posibilidad”, dijo entonces.

Más tarde lo pensó mejor, pues sentía mucha más confianza en sí misma, en su rutina. Y la volvieron a llamar. A pesar de tener ciertas reservas con la exposición mediática que implica el escenario de la Quinta Vergara, no dudó en aceptar el desafío: “La sobreexposición es lo que más me perturba de lo que hago. Pero es parte del trabajo, y no por eso me voy a negar la oportunidad de estar en un escenario que puede significar tanto para mí”.

“Parece que tengo vida de rockera ahora que hago stand up”

Confiesa que desde que confirmó su participación en Viña, se despierta y se acuesta pensando en su rutina, y entre tanta actividad duerme muy poco, aunque asegura que su cuerpo funciona bien con pocas horas de sueño. Hasta mediados de febrero estuvo reemplazando a Marcelo Comparini en el programa radial «Esto no es Plaza Italia», que empieza a las 7:00 am. “Ahí sí me cuesta un poco porque tengo shows en la noche. Parece que tengo vida de rockera ahora que hago stand up”, dice entre risas.

Pero aclara que no es algo que le afecte, pues disfruta sus oficios y los moldea en su agenda para poder llevar un estilo de vida flexible. “Tiene que ver con saber adaptarse”, señala. Su pareja, Diego Rougier, es director y con él maneja la productora Picardía Films, un proyecto familiar y laboral que les permite pasar mucho tiempo juntos.

A pesar de dedicarle tantas horas a sus actividades laborales, también se toma el tiempo para ser una “mamá presente”. Con dos hijos, una de seis y otro de cinco años, la humorista asegura que la actividad que más horas y esfuerzo le demanda de todas es la maternidad. “Demanda energía, tiempo, todo. Y yo soy del tipo de mamá que siempre quiere estar”, reflexiona.

“Cuando tuve a Theo, volví (a ensayar una obra) como a los 10 días. Iba con él y todos me lo cuidaban. En ese sentido, mis hijos también son parte de mi trabajo”.

Entre los recuerdos que atesora de su vida laboral está el de una obra que ensayó embarazada de Theo, su hijo menor. Cuando nació, los ensayos no habían terminado. “Lo tuve y volví como a los 10 días. Iba a ensayar con él y todos me lo cuidaban. En ese sentido, mis hijos también son parte de mi trabajo”. Pero hoy, cinco años después, son su prioridad. “Si tengo algo importante con la Mila o el Theo, no hay eventos”, dice. Pero después se imagina una escena soñada, como de película, y replantea las posibilidades: “Si me llamara Quentin Tarantino seguramente iría y me los llevo conmigo”.

Contador dice estar consciente de que cada riesgo que toma puede traer altos costos, pero no tiene problema en asumirlos, pues al final se siente tranquila porque es ella quien ha decidido vivir de lo que hace y dedicar gran parte de su tiempo a eso. “Entiendo que hay épocas de trabajo que hay que aprovecharlas, y no tengo rollo con levantarme temprano, con no dormir, porque sé que esto tiene un tiempo acotado”, dice. Además, es un ritmo de vida que le ha permitido hacer lo que más le gusta: viajar, mucho más de lo que le permitiría un trabajo de oficina, por ejemplo.

“Entiendo que hay épocas de trabajo que hay que aprovecharlas, y no tengo rollo con levantarme temprano, con no dormir, porque sé que esto tiene un tiempo acotado”

“La plata que me gano es principalmente para poder viajar”, asegura, mientras reconoce que es una afortunada porque ha tenido la oportunidad de viajar bastante. Dos veces le ha tocado ser la primera mujer de piel blanca con la que se encuentra un grupo humano: una en Sudán y la otra en Etiopía.

“Ahí estuve con tribus cuya misión del día consistía en levantarse y caminar cuatro horas para llevar al ganado a tomar agua al río, y después otras cuatro horas en volver. En eso se les iba el día”, cuenta. Fue algo que la marcó profundamente y le dejó aprendizajes: “El estar con alguien, mirarlo y entender que su cabeza funciona de manera diferente, y a la vez poder transmitir que la mía también funciona distinto y que nadie está equivocado, sino que son caminos, crianzas y formas de ver la vida”.

Contador es inquieta. Admite que es del tipo de persona que siempre tiene que estar en constante movimiento. Aunque si pudiera, le gustaría darse el tiempo de dormir siestas, un lujo en los agitados tiempos que corren, sobre todo en una ciudad como Santiago. “Una siesta me hace la vida. En enero, sí tenía un ratito buscaba un rincón en el auto, ponía el aire acondicionado y a dormir”, cuenta. Pero es algo que le pasa poco.

“Si tuviera más tiempo me gustaría hacer un poco más de ejercicio. Me gusta mucho trotar”

Dentro de todas sus actividades hay otra cosa que echa de menos. “Si tuviera más tiempo me gustaría hacer un poco más de ejercicio. Me gusta mucho trotar”, confiesa. Además, dice que lleva meses sin ver series, sin leer, algo que también disfruta: “En alguna época hasta iba a clases de astronomía con José Maza. Me encanta”.

Cuando Viña se convierta en otro escenario superado y la marea personal que eso significa se calme un poco, la actriz se concentrará en el estreno de la obra “¿Qué hacemos con Walter?”, que presentará en el Teatro Municipal de Las Condes. “Me gusta esa adrenalina de poder ir variando, parece que tengo una estructura de personalidad que lo necesita”, reflexiona.

De todas maneras, tiene pensado tomarse un descanso pronto, en familia: “Tengo que tomar vacaciones sí o sí, o me volveré loca”.